jueves, 15 de junio de 2017

GRACIAS: POR ENSEÑARME A LEER LO REAL.

     Solía decir Jacques Lacan: "Son únicamente los idiotas quienes creen en la realidad del mundo, lo real es de por si inmundo y tenemos que soportarlo". 

     Pero, ¿es verdad que lo real es inmundo?... Es verdad que la conciencia es dolorida, como dice Hegel, pero en este mundo moderno, técnico-capitalista, lo real es inmundo porque como dice una canción: casi todos sabemos querer, pero pocos sabemos amar. Y ese es el problema, que, parafraseando otra canción: somon perversos sin saber amar. Son los perversos lo que nos hacen cargar con lo insoportable de sus existencias sin sentido. Pero, ¿por qué soportarlo?... ¡Ya basta! ¡Rebeldía y digna rabia!

     Yo no leo la realidad, sino lo real, cifrado en la escritura del cuerpo, y en todas sus creaciones e invenciones, metáforas y metonimias, y en cada una de sus figuras poéticas. Y también sé descifrar lo real desmentido por los perversos que no saben amar.

     Y como bien dice Paulo Freire: ¡la educación es un acto de amor y por ello un acto de valor! Y por eso y mucho, pero mucho más, he aprendido a leer lo real, y se lo debo a los verdaderos docentes, a esos maestros que me enseñaron a amar. Gracias por su posición política de izquierda que me ha salvado la vida en esta realidad inhumana e inmunda de la extrema derecha, que nunca será justa, porque el mal no es sin coartada. Pero los justo, como dice Benedetti, avanzamos aunque estemos porfiados y heridos. Gracias por enseñarme a amar abajo y a la izquierda: profundo y elevado, gracias por amar sin coartada, porque lo único sin coartada es el amor. De ustedes he aprendido el infinito.

¡Los amo queridos maestros de los caminos la vida! Porque la educación verdadera es aquella que, entre otras cosas de amor, enseña a leer lo real. Hace posible de forma poética, la imposibilidad de educar.


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